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La precariedad laboral impide trabajar en unos entornos positivos y seguros

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“La precariedad con la que se trabaja actualmente y el desempleo con el que nos encontramos hace que los estándares de calidad bajen de por sí y sea más complicado llegar a tener unos entornos laborales positivos y seguros”, según Amelia Amezcua Sánchez, directora de la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (Fuden).

Esta es una de las principales conclusiones que se ha desprendido de la segunda mesa redonda, “Entornos laborales positivos y seguros”, celebrada durante la jornada conmemorativa del Día Internacional de la Enfermera, que se ha celebrado en la sede del Consejo General de Enfermería, órgano presidido por Máximo González Jurado.

Durante su intervención, Amezcua ha hecho una relación entre los entornos de cuidados y los entornos profesionales y laborales positivos. “Florence Nightingale, por la que celebramos este día de la enfermera, centró sus esfuerzos en hacer entornos seguros, mejoró a las enfermeras que estaban formadas y eso dio resultados en la salud de la población. Creo que ese mismo enfoque tendrían que hacerlo a nivel institucional, consiguiendo resultados óptimos en los trabajadores y, por lo tanto, en la salud de los pacientes”, ha destacado.

Además, ha considerado que el principal indicador que condiciona estos entornos es la fuga de profesionales. “Tenemos una situación complicada y aunque en nuestro caso disminuye la insatisfacción al ver que el paciente reacciona bien a nuestros cuidados, es imposible que no afecte a la calidad del entorno”, ha afirmado.

Para ella, la manera de mejorar esta situación sería con un cambio de la cultura organizacional. “Somos muy competentes y muy innovadores y al final sacamos adelante el trabajo con unos estándares de calidad muy buenos, pero la cultura organizacional que tenemos, que no nos dan oportunidades de formación y de que todo sean techos de cristal, supone un freno bestial para las enfermeras”.

En esta misma línea, Rafael Jesús López, miembro de la comisión para el ébola del Consejo General de Enfermería, ha considerado que la evaluación de riesgo no se está haciendo adecuadamente y hay que determinar qué procedimientos son los más adecuados. “Tenemos que cumplir una normativa común, pero, sobre todo, establecer el procedimiento estándar específico para llevar a cabo una evaluación de riesgos adecuada a los profesionales de enfermería”, ha subrayado.

Durante su intervención, ha querido recordar algunas de las deficiencias que se detectaron durante la crisis del ébola en los equipos, vigilancia de la salud, actitud psicofísica y formación de los profesionales, entre otros. “Hay que poner de manifiesto que una evaluación adecuada sobre las enfermeras en su puesto de trabajo mejora su calidad de vida, su salud y su seguridad y forma parte esencial y sustancial del entorno laboral positivo”, ha concluido.

También se ha realizado una visión jurídica de la situación, que ha corrido a cargo de Antonio García Paredes, presidente de la Sección 11ª de la Audiencia Provincial de Madrid. “Es necesario que los enfermeros sepan que la dignidad de su persona no va a verse afectada en ningún momento de crisis en su trabajo. El primer entorno seguro de los enfermeros es su dignidad”, ha remarcado el juez.

Por último, y para clausurar las jornadas, César Tolosa, magistrado del Tribunal Supremo, ha explicado en su conferencia que la actividad sanitaria da lugar a unos riesgos específicos, pero, actualmente, no existe en nuestro país una normativa específica en materia de prevención de riesgos laborales para el ámbito sanitario, como sí lo tienen en la construcción.

Asimismo, Tolosa ha recalcado la necesidad de no convertir los hospitales en un elemento peligroso. “En el año 2013 hubo 26.814 accidentes laborales en el sector sanitario y cerca de 19.000 se produjeron dentro de la jornada de trabajo. La comunidad que menos accidentes tuvo, 100, fue Navarra, que, a su vez, es la que tiene una mejor ratio de enfermería por cada 100.00 habitantes”, ha indicado César Tolosa, que ha afirmado que existe una “evidente relación entre la ratio de enfermería y la posibilidad de que ocurran accidentes laborales”.

 

Fuente: Ángel M. Gregoris-Diario Enfermero