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Primer caso de difteria desde 1987 en un niño no vacunado

General

Un niño de 6 años de Olot (Gerona) es el primer caso de difteria confirmado en España desde 1987. El menor, ingresado en estado grave, intubado y con ventilación asistida en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, no había recibido la vacuna que previene esta enfermedad infecciosa por decisión de sus padres.

La difteria es una enfermedad muy contagiosa producida por la bacteria corynebacterium diphtheriae, especialmente agresiva con menores de cinco años y ancianos, y que se transmite a través de las vías respiratorias, principalmente por tos y estornudos.

La enfermedad inflama las vías aéreas altas –fosas nasales, amígdalas, faringe y laringe–, lo que desencadena en dificultades respiratorias, que se suman a otros síntomas, como fiebre, dolor de cabeza e inflamación de los órganos genitales y las conjuntivas.

Además, puede presentar la formación de una membrana que se sitúa en la faringe y que sangra con facilidad, así como complicaciones cardíacas y renales. Resulta mortal en el 3-5% de los casos.

Vacuna muy efectiva

En nuestro país no se detectaba ningún caso de esta enfermedad desde 1987, pues existe una vacuna que la previene. Para Mercedes Gómez del Pulgar, del gabinete de estudios del Consejo General de Enfermería “aunque en España la vacunación no es obligatoria, la vacuna de la difteria está incluida en el calendario vacunal de todas las comunidades autónomas y su efectividad está más que demostrada científicamente”. “Me parece triste que el hecho de no vacunar a un niño de una enfermedad para la que hay prevención, dé lugar a que ese niño se encuentre en una situación de gravedad y que su entorno esté expuesto a esa enfermedad”, ha añadido en declaraciones a Diarioenfermero.es.

A su juicio, “tener a la población adecuadamente vacunada, y especialmente a los niños, que son los más vulnerables, es la mejor medida preventiva de nivel primario que se puede adoptar y este es un mensaje que, como profesionales de enfermería, no podemos ni debemos obviar”.

Así, el comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría se recomienda “la vacunación de todos los niños contra la difteria, siguiendo los calendarios de vacunación sistemática de las comunidades autónomas españolas donde residan. Al llegar a la adolescencia, los que hayan seguido el calendario, habrán recibido 6 dosis de vacuna frente a la difteria, que van incluidas en diferentes vacunas combinadas”.

De hecho, “está incluida en la vacuna hexavalente y la pentavalente que se administran en el primer y segundo año de vida, con pautas de 2, 4, 6 y 15-18 meses, y también forma parte del preparado trivalente de los 4-6 años (Tdpa/DTPa). Asimismo, está incorporada en la vacuna de refuerzo de los adolescentes, junto con el componente del tétanos y en ocasiones también con el de la tosferina (Td/Tdpa)”. De manera que no está comercializada como vacuna individual que se pueda adquirir por separado.

“La vacuna está incluida en el calendario sistemático y se recomienda de forma generalizada porque es muy efectiva”, ha explicado a Europa Press el epidemiólogo del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, que ha destacado que la decisión de aplicar la vacuna recae en los padres. “La vacunación va muy bien y protege hasta la edad adulta”, ha concretado, por lo que se recomienda dosis de recuerdo cada diez años a partir de los 18, una pauta que se había ido descuidando porque la enfermedad se creía erradicada.

De hecho, este experto considera que cerca de un 10% de la población catalana no está correctamente vacunada, “bien sea por alergia, por pautas incompletas o por decisión propia”, como el caso del pequeño afectado, que al no estar protegido contra la bacteria se ha contagiado con facilidad. Así, “podría hacer que algún adulto que haya estado en contacto con el niño se haya contagiado”, por lo que Trilla recomienda a cualquier persona que pueda sospecharlo que lo comunique a las autoridades sanitarias.

En España no se detectaba ningún caso de difteria desde 1987, “y es una bacteria que circula poco por los países del entorno español, siendo Rusia el más cercano” y de donde parece que podría proceder el sujeto que habría contagiado al niño. De hecho, desde la Agencia de Salud Pública de Cataluña “se están coordinación las medidas de control adecuadas, consistentes en la administración de la medicación preventiva y el refuerzo de la vacunación para evitar la aparición de la enfermedad en las personas que han mantenido contacto estrecho con el paciente”.

Tratamiento

“Cuando la bacteria entra en el cuerpo y se desarrolla, actúa como un veneno, que intoxica al afectado”, ha concretado Trilla. Una vez contraída la enfermedad es necesaria la administración de antibióticos para suprimir la infección, y de la antitoxina diftérica para neutralizar los efectos de las toxinas de las bacterias. Este tratamiento específico, inexistente en nuestro entorno cercano, ha llegado procedente de Rusia, enviado por el Gobierno ruso por avión, en valija diplomática, después de que el Ministerio de Sanidad lanzara una alerta internacional para tratar de conseguir en el menor tiempo posible este fármaco.

El periodo de incubación de la difteria es de entre dos y siete días: el niño llegó el jueves a Urgencias del Hospital de Olot, aunque los síntomas habían empezado el 25 de mayo y no fue hasta el viernes que le hicieron pruebas específicas: los resultados confirmaron que estaba afectado por la bacteria de la difteria y el sábado fue trasladado al Vall d’Hebron, donde el martes se inició el tratamiento específico para esta enfermedad.

 

Fuente: Diario Enfermero – Gema Romero